El terremoto de magnitud 7.4 que golpeó el occidente y centro de Colombia el lunes 10 de agosto dejó más de 280 personas fallecidas, cerca de 3 mil 900 heridas y 367 desaparecidas, de acuerdo con los reportes más recientes de las autoridades. Las labores de búsqueda y rescate continúan en Cali, Pereira, Quibdó y otras zonas afectadas.
El sismo provocó daños severos en cinco departamentos y obligó a cientos de miles de personas a permanecer en albergues improvisados o a la intemperie, junto a viviendas y edificios colapsados. La emergencia también alcanzó a municipios medianos y pequeños que comienzan a reportar afectaciones materiales de gran magnitud.
Aumentan los daños materiales
Los primeros balances señalan que 12 mil 584 viviendas fueron destruidas y que 172 edificios colapsaron. También resultaron afectados mil 187 centros educativos y 216 centros de salud, lo que complica la atención de las familias damnificadas y la recuperación de los servicios básicos.
Pereira, en Risaralda; Cali, en el Valle del Cauca, y Quibdó, en Chocó, concentran buena parte de la ayuda estatal. Sin embargo, los informes de municipios ubicados en los cinco departamentos afectados muestran que la emergencia tiene un alcance territorial más amplio.
Continúa la búsqueda de sobrevivientes
Los equipos de rescate mantienen operaciones entre los escombros, aunque las posibilidades de localizar personas con vida disminuyen conforme pasan las horas. Las autoridades han pedido mantener la búsqueda de quienes continúan desaparecidos mientras se actualizan los registros de víctimas.
La institución forense Medicina Legal informó que ha recibido 250 cuerpos; de ellos, 227 fueron identificados y 189 entregados a sus familiares. Estos datos forman parte del proceso de consolidación de la información sobre la tragedia.
Ayuda y recuperación
El Gobierno creó un Fondo Milagro para canalizar cooperación nacional e internacional, mientras ciudadanos y organizaciones habilitaron centros de acopio y campañas de donación. Las autoridades también preparan medidas para atender a las familias que perdieron sus viviendas y restablecer la infraestructura dañada.
Además de la emergencia humanitaria, analistas independientes advierten que la reconstrucción tendrá efectos sobre el comercio, el empleo, la vivienda, la seguridad alimentaria, el transporte y la agricultura. La dimensión económica del desastre se conocerá con mayor precisión conforme avance la evaluación de daños.

